lunes, 11 de junio de 2007

La dulce llegada

Después de que nació mi bebé, me sentía la mujer más feliz sobre la tierra, habia mucho que aprender de como cuidar a mi niña, pero me sentía capaz de poder hacerlo. Desde el principio estuve en mi casa, no en casa de mi mamá como muchas madres primerisas suelen hacer. Mi bebé tenía muy alta la bilirubina asi es que el pediatra recomendó darle 30 minutos de baños de sol en la mañana y otros 30 minutos en la tarde, y así lo hacía, en la noche entre mi esposo y yo bañábamos a nuestra hija y todo era felicidad, aunque eso de darle leche materna aunque me parecía algo maravilloso alimentarla de mi, si tenía algunos problemas para que la babé se prendiera y eso me frustraba mucho, aparte de que empezaban a formarse grietas que me dolían muchiisimo.

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